Aimar cierra un año agridulce


Pablo Aimar vivió en 2004 un nuevo año con sabor agridulce, ya que aunque el Valencia obtuvo tres títulos importantes (Liga, Copa de la UEFA y Supercopa de Europa), las lesiones y las suplencias han estado por encima de su buen rendimiento y la continuidad en el juego.

Todo ello ha provocado que en los últimos días se haya difundido la posibilidad de que el jugador pretenda abandonar la disciplina del club valenciano. Las cifras generales del Valencia contrastan con las particulares de Pablo Aimar, que ha jugado poco más de la mitad de los partidos de su equipo, pero con menos presencias de las esperadas en las alineaciones titulares, muchas ocasiones en las que ha sido sustituido y sin haberse encontrado verdaderamente con el gol en todo el año.

El centrocampista argentino ha sido dirigido por dos técnicos a lo largo de 2004, primero por Rafa Benítez y luego por Claudio Ranieri, y ni con uno ni con otro ha encontrado la continuidad que deseaba. Aunque ya sufrió lesiones de importancia en el tramo final de la pasada campaña, que le impidieron estar en la Copa América y en los Juegos Olímpicos, las mayores pruebas de infortunio se produjeron en los últimos meses, con una lesión muscular en septiembre y, sobre todo, con el fuerte golpe que sufrió en la cabeza el 30 de octubre a los dos minutos del inicio del partido frente al Atlético de Madrid. Considerado como el jugador más dotado futbolísticamente del Valencia, la intermitencia en su juego desde su llegada a este equipo a principios de 2001, ha propiciado que en muchas ocasiones se haya afirmado que le faltaba «un céntimo para completar un peso».

Las cifras de 2004 parecen confirmar esta tendencia puesto que ha participado en 37 de los 61 encuentros oficiales, y sólo ha sido titular en diecinueve ocasiones y ha disputado completos nueve partidos. Frecuente ha sido, por tanto, la imagen del jugador de Río Cuarto en la banda del campo de Mestalla o de cualquier otro estadio de España o Europa mientras realizaba ejercicios de calentamiento a la espera de sustituir a un compañero, ya que ha sido sustituto en un total de dieciocho ocasiones.

Más triste resulta, sin embargo, su balance goleador en 2004, ya que aunque no se le exige que su aportación en este capítulo sea fundamental para la trayectoria del equipo, se espera algo más de un hombre que actúa en la media punta y al que se le supone una cierta capacidad para crear peligro ante la meta rival. Sin embargo, Aimar ha confirmado que el gol no es su especialidad, algo que ya quedó claro en sus primeros años en Valencia, pero que en 2004 se ha reflejado con la obtención de tan sólo dos goles.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

Volver a artículos
Volver a web principal